LA FLOR DE ZIDANE

Ayer el Real Madrid se proclamó campeón de Europa por undécima vez en la historia y lo ha hecho con la ley del mínimo esfuerzo. Le bastaron quince minutos de superioridad sobre el rival para acabar levantando la orejona.
Por el contrario, los colchoneros, “…vaya manera de palmar…” que diría mi admirado Sabina, lo han vuelto a hacer. Han vuelto a perder otra final continental ahogándose en la orilla tras nadar contra corriente durante muchos minutos. Si en Bruselas cayeron derrotados en un partido de desempate y en Lisboa en el minuto 93, ayer en Milán, lo hicieron de una manera aún más dolorosa, por penaltis.

Milan Italia Gol de Ramos

Milan Italia Gol de Ramos

Tras la eliminatoria de octavos de final, comenté que pese al irregular estado de forma merengue, a poco que tuviera un poco de suerte con los sorteos podría ser campeón. Efectivamente, los sorteos sonrieron al equipo de Zizu. Limitándose a hacer lo mínimo han llegado a reinar en Europa de nuevo. Levantaron la eliminatoria al Wolfsburgo por un gol, al City con un solitario 1-0 (que se hicieron los ingleses en propia puerta) y ayer, como decía al principio, después de mostrarse superiores durante quince minutos se dedicaron a sestear y dejar pasar los minutos.
Los colchoneros decepcionaron. Después de una gran competición, demostrando una fe inquebrantable en sus posibilidades, anoche adolecieron de creencia. Durante todo el partido les faltó esa intensidad que les ha llevado a ser aspirantes. A algunos jugadores el partido les vino grande. Saúl Íñiguez, pasó desapercibido.
PAPELES CAMBIADOS.
El partido fue malo. No es que las finales suelan tener una calidad excesiva pero la cantidad de errores y la falta de intensidad de ambos equipos deslució un partido, por otro lado, emocionante. El estado físico de merengues y colchoneros no parecía el óptimo, de hecho varias sustituciones vienen provocadas por lesiones.
De salida, el Madrid fue netamente superior. Mejor plantado y más lúcido con el balón, tuvo la final perfectamente controlada. Una clara ocasión fue salvada in extremis por Oblak bajo palos. Bale se destacaba como una pieza fundamentental. Rápido y muy activo, se movía por cualquier posición de ataque. Benzema y Cristiano no tenían tanto contacto con el balón. Modric era el dueño bien cubierto por Kroos.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo

El Atlético salió demasiado atenazado por la situación. La falta que precede al gol es evitable. El equipo estaba roto en medio campo. Gaby y Augusto, dos hombres de brega, no conectaban con Coke, que tenía que caer muy a la banda para recibir en condiciones. Saúl fue una sombra del jugador que se enfrentó a Barça y Bayern.
Pero tras el gol, los papeles se cambiaron. El Madrid dio un paso atrás y cedió el control del partido al Atlético, algo que casi le cuesta la vida. Los rojiblancos comenzaron a merodear el área madridista bien entrado el primer tiempo. Griezman comenzó a aparecer con cierto peligro aunque algo tímido.
El comienzo del segundo tiempo fue la clave del partido. A los dos minutos, Pepe (que anoche volvió a las andadas) derribó a Torres dentro del área. Griezman estrelló el balón contra el larguero y con él buena parte de las esperanzas atléticas. Pese a la advertencia, el Madrid se seguía recreando en su aura y seguía durmiendo. Durante los siguientes veinte minutos apenas ocurrió nada. Los de Zidane repelían sin problemas los inconexos ataques de los del Cholo faltos de punch y fe. Con el partido en un nivel de baja calidad, Gaby creció junto a Juanfran. Para entonces Bale ya había perdido fuelle y CR temía una lesión que le apartara de la Eurocopa.
Yannick Ferreira iba a convertirse en el hombre del partido en colaboración con Danilo (aquel por el que crucificaban a Benítez cuando lo ponía a jugar contra el Rayo). El belga hizo con el lateral encaje de bolillos. Le superó por arriba, por abajo, por un lado y por el otro. El Madrid pasó de un dulce sueño a una mala pesadilla. Y caprichos del fútbol, después de desperdiciar una triple ocasión para sentenciar el partido, el Atlético encontró la jugada del empate a falta de escasos diez minutos.

Antoine Griezmann llorando

Antoine Griezmann abatido

PRÓRROGA Y PENALTIS
La media hora de prórroga fue un calvario físico para ambos equipos. Las caras de sufrimiento y los estiramientos se sucedían en cada acción. Comenzaron a pensar más en quienes lanzarían los penaltis que quien podría rematar cualquier balón. La tanda fue una balón de oxigeno para un Madrid que había estado más cerca de perder en los últimos diez minutos finales que un Atlético que no había creído, según dicta el Cholo, en los ochenta minutos anteriores al tiempo extra.
La tanda, como todas, es una auténtica tortura. Un fallo prácticamente es definitivo. Pese a ello, los lanzadores acertaban con facilidad mientras los porteros se veían impotentes, Oblak especialmente. El decisivo, lo estrelló Juanfran contra el palo y Cristiano acertó. FIN DE LA CITA.
¿Y AHORA QUÉ?
Ganar la Champions lo justifica TODO, así que al Madrid poco que reprochar. Se dará por buena la destitución de Benítez aunque la falta de actitud fuera de la plantilla. La irregularidad del juego tampoco se verá como un problema ya que el objetivo se ha conseguido. Incluso la participación de Danilo se justificará como buena durante al final. La única duda es si Florentino permitirá a Zizu robarle algo de protagonismo.
En el Atlético la cosa es diferente. Dejar pasar dos oportunidades de proclamarse campeón de Europa no es moco de pavo. A pesar de la buena temporada, el Atlético lleva dos años en blanco, que sin ser un fracaso si es una decepción. Sobre todo por lo cerca que se ha estado en Europa. Antes o después el Cholo partirá hacia Italia (el Inter necesita un referente para ayer…) y ahora nadie tiene mejor cartel. La marcha de Simeone, se antoja de difícil sustitución en un club, históricamente autodestructivo.
Pues así acaba la temporada. España dominando Europa de principio a fin. ENHORABUENA A TODOS LOS CAMPEONES.

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