DE LA FLOR DE CRUYFF AL CLAVO ARDIENDO

El más difícil todavía de Johan Cruyff se produjo en la temporada 93/94. Con el Dream Team consolidado como uno de los grandes equipos del momento, la llegada de Romario supuso colocarle la joya más valiosa a la corona culé. Pero contra todo pronóstico un equipo modesto tuvo a los azulgranas contra las cuerdas.

A lo largo de la temporada, el Barça no logró tener la regularidad necesaria para afianzarse en la cabeza mientras que los discípulos de Arsenio Iglesias fueron tomando ventaja. Hubo un punto de inflexión. La derrota por 6-3 del FC Barcelona en La Romadera de Zaragoza fue la chispa que desencadenaría la cacería. Los de Cruyff encadenaron 26 de los últimos 28 puntos.

barcelona 93-94

barcelona 93-94

La mayor diferencia se alcanzó en esa jornada 23 de la derrota en Zaragoza. 6 puntos en una liga de 2 puntos por victoria parecían “casi” definitivos.

A la última jornada se llegó con el Depor líder con un solo punto de ventaja y el gol average perdido (3-2 en Riazor y 3-0 en el Camp Nou). De manera que al Depor solo le valía hacer lo mismo que el FC Barcelona. Ambos jugaban en casa, los herculinos recibían a un Valencia con remotas aspiraciones europeas, los culés a un Sevilla que ganando jugarían su futura competición continental.

Después de verse dos veces por debajo en el marcador el FC Barcelona superaba con contundencia a los hispalenses por un 5-2 incontestable. Ahora tocaba esperar. El 0-0 de Riazor daba la Liga a los culés hasta que en el último minuto se pitó penalti a favor de los coruñeses. El central Djukic asumió la responsabilidad de lanzar ante la “incomparecencia” de la estrella Bebeto. El serbio, que nunca se había visto en nada similar, lanzó el penalti a las manos de González y la Liga a los brazos de los jugadores culés.

penalti djukic

penalti djukic

Hasta diez años después no se disputó una liga en los últimos minutos. La llamada liga del clavo ardiendo fue una de esas carreras contrarreloj apasionantes. El Barça de Rijkaard se había proclamado campeón los dos años anteriores y se coronó campeón de Europa en 2006. A partir de ahí el equipo entró en un modo autogestión que acabó por desperdiciar una ventaja de hasta seis puntos.

A falta de 8 jornadas la ventaja culé era de cinco puntos sobre el Real Madrid, incluso su rival directo era el Sevilla. Pero en los últimos dos meses de competición, el equipo dirigido por Fabio Capello se aferró a su carácter para recortar la distancia. En la jornada 34 el Barça entregó el liderato al empatar en casa frente al Betis mientras el Madrid derrotaba al Español en el Bernabéu por 4-3 después de estar dos veces por debajo en el marcador.

El empate a puntos favorecía a los merengues que habían ganado 2-0 a su rival en Madrid y perdido en Barcelona por 1-0.

A partir de ahí los caminos fueron paralelos. La clave estuvo en la penúltima jornada. En Zaragoza el Madrid perdía por 2-1 mientras el derby barcelonés se lo estaba llevando el Barça por idéntico resultado. Casi al mismo tiempo Van Nistelroy y Tamudo goleaban dándole la vuelta a la clasificación.

En la última jornada, todavía hubo tiempo para el suspense. El Barça goleaba al Nastic en Tarragona mientras las noticias del Bernabeu le favorecían. El Mallorca ganaba 0-1. Pero en el segundo tiempo, los blancos volteaban el marcador y se hacían con el título en la última jornada.

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